dijous, de setembre 10, 2009

Puta hipocresia

En aquest debat (?) mediàtic sobre si cal o no regular la prostitució, m'ha semblat molt oportú el post de Gregorio Luri de l'altre dia, del que n'extrec uns fragments:
:
El mismo diario barcelonés que en su sección de anuncios no tiene reparos en publicar (previo cobro, claro) todo tipo de ofertas sexuales de (entre otras) "jovencitas insaciables", "culonas", "maduras peludas", "universitarias", "chicas dulces", "separadas", "orientales", "amas de casas", "yayas", "travestis", "maduritas fiesteras", "esclavas", "muñequitas en minifalda" y hasta de "mujeronas mexicas" (y me ahorro las ofertas explícitas), se anda rasgando las vestiduras en cada edición de los últimos días al descubrir que hay putas en las calles de Barcelona.

A las burguesas de antaño no les molestaba tanto la presencia de la prostitución callejera, porque estaban convencidas de que era frente a las mujeres de mala vida como se ponía de realce toda su dignidad de señoras de bien. Me parecen mucho menos fariseas que la prensa que leo estos días, que en unas páginas vende indignación a sus lectores puritanos y en otras ejerce la alcahuetería.

En el fondo todo se reduce a la constatación elemental de que hay putas y putas. Es sobre todo en las cosas del sexo donde se pone más claramente de manifiesto la existencia de hiperclases, clases, subclases e infraclases sociales. Me parece que si las infraputas son las únicas que nos molestan es porque su mera existencia pone en cuestión todo el optimismo antropológico de los modernos. Y, sin embargo, las estadísticas aseguran que, a pesar de los pesares también en nuestra Barcelona postmoderna hay cada vez más putas.
:
Publica un comentari a l'entrada