dissabte, de setembre 05, 2009

Wagner cristià-budista

Un ensayo de Hans Küng, Musik und Religion, concede mucho valor a la síntesis budista y cristiana que se produce en el Richard Wagner tardío. Y recuerda una frase de Arnold Toynbee: el gran tema del siglo XX no es la invención de la bomba atómica sino el inicio de un encuentro entre el cristianismo y las religiones orientales (especialmente el budismo).

Sólo estas dos religiones -al decir de Henri Lubac- se alzan a un concepto de amor que rebasa el horizonte en que otras culturas y civilizaciones se estancan. Un concepto como el que enuncia el bello himno
Ubi caritas est vera/ Deus ibi est (donde hay verdadera caridad/Allí está Dios) es característico de esa religión de grandes contrastes que es el cristianismo.

De Francisco de Asís a Vicente Ferrer (que acaba de morir en la India), o a través de los avatares de los Bodhisattva budistas, se traza el arco de las más sublimes creaciones religiosas de la humanidad. En ellas el más desinteresado amor establece el patrón mismo de lo que por Santidad puede entenderse. Schopenhauer no se equivocó al trazar el ascenso del genio artístico al héroe ético, y de éste al santo cristiano-budista.

El cristianismo tuvo su Inquisición, pero también fue
fons et origo de los Derechos Humanos. El budismo no pudo implantarse en la India, en donde nació, por imperar allí la onto-teodicea de las castas, o del fatalismo dharma/karma. Hoy hay menos budistas en la India que cristianos. El diálogo cada vez más necesario entre Oriente y Occidente tiene en este registro religioso uno de sus principales incentivos.
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Eugenio Trías, "Sabuduría y compasión", fragment, a ABC, 5.5.2009.
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