dilluns, de novembre 07, 2011

Perdre el cap


[El] padre Brown (...) en ese momento perdió su cabeza. Y su cabeza era siempre mucho más valiosa cuando la perdía. En momentos así, sumaba dos y dos y les daba cuatro millones. A menudo, la Iglesia Católica (que está desposada con el sentido común) no lo aprobaba. A menudo, ni siquiera lo aprobaba él mismo. Aunque se trataba de una auténtica inspiración -muy importante en momentos má críticos- cuando quien piedre la cabeza es quien la salva.

G.K. Chesterton, Los relatos del Padre Brown, trad. M. Temprano, Ed. Acantilado, Barcelona, 2008, p. 69.
Foto: Charlie White, 'Champion', 2005

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