dimarts, de setembre 06, 2011

Per orientar-se


Francamente, dan ganas de recordar aquel viejo dictum según el cual quien dice que no es ni de derechas ni de izquierdas seguro que es de derechas. Pero no es verdad; la verdad es todavía peor. Desde su nacimiento durante la Revolución Francesa hasta ahora mismo, izquierda y derecha nunca han sido conceptos absolutos, sino sólo relativos, igual que norte y sur o que arriba y abajo: como dice Norberto Bobbio, izquierda y derecha proponen solamente soluciones distintas u opuestas a problemas colectivos, contrastando ideas, intereses y valoraciones sobre la dirección que puede darse a la sociedad. Así que, del mismo modo que es imposible orientarse en la realidad física sin el norte y el sur y el arriba y el abajo, sin la izquierda y la derecha es imposible orientarse en la realidad política. O, dicho de otro modo: quien dice que no existe ni la derecha ni la izquierda, lo que quiere decir es que no existe la política. Y si no existe la política, lo único que existe es el dinero. Y, como ha escrito Ramoneda citando a Polanyi, cuando el poder económico se impone al político -cuando las agencias de calificación no electas se imponen a los Gobiernos electos, por ejemplo-, el fascismo acaba llamando a la puerta. Ese es el nombre verdadero de la enormidad a la que, a menos que intervenga la política, podemos tener que enfrentarnos.

Javier Cercas, "La enormidad", a El País Semanal, 7/8/2011
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