dimecres, de febrer 29, 2012

L'esquerra reformista

Dos fuertes y consecutivas derrotas electorales ha experimentado el PSOE durante 2011. En sendas contiendas se vio privado de la confianza de los ciudadanos porque las cosas las había hecho mal. Por eso el balance obtenido le ha empujado a una situación novedosa: nunca en democracia había tenido tan poco poder institucional. (...)

Por segunda vez, desde 2008, hemos vuelto a entrar en recesión, lo que llevará a que continúe el doloroso ajuste que se está produciendo en el mercado laboral. Sin ambages puede decirse que, aquí y ahora, no hay trabajo. Que quienes lo demandan han de soportar, en muchas ocasiones, múltiples abusos con tal de poder trabajar y ganar una pequeña cantidad de dinero.

Esto ocurre a la vez que se oye la voz de algunos empresarios diciendo que si son reacios a invertir y crear puestos de trabajo es porque para ellos el acceso al crédito es poco holgado y algo caro. (...)

Sabemos que en España, el sistema productivo ha mostrado incapacidad e insuficiencia para generar ocupación estable. Ahora, vuelve a reproducirse ese yermo panorama. Resulta necesario afrontar cambios para elevar el crecimiento, absorber el desempleo, mantener la protección social y ayudar a los más necesitados, a la vez que se le proporciona confianza a los acreedores.

Para conseguir estos objetivos los conservadores sostienen que la crisis ha reducido el territorio económico, por lo que se disponen –entre otras vías– a cerrar esa falla a través de una contracción de la política fiscal. Si lo logran, retrasarán algunas décadas el reloj de los ciudadanos, obligándoles a vivir, durante un periodo de su vida, en un verdadero barrizal.

Lo contrario lo hemos defendido los socialistas. Puede recuperarse el tiempo perdido, desplegando una batería de reformas que corrijan las deficiencias que la crisis puso al descubierto. Para nosotros, el origen de cuanto sucede está lejos de la carencia de disciplina fiscal y cerca de las pérdidas de productividad y competitividad. Orientar el sistema productivo en esa dirección implica asumir un fuerte compromiso político con amplias mayorías sociales.

Francisco Fernández Marugán, "El PSOE necesita plantear una oferta viable", a El País, 28.2.2012

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