dimecres, de març 16, 2011

Els pobres i nosaltres

La revista Forbes acaba de publicar su lista anual de las personas más ricas del mundo. (...) El factor crítico del éxito de muchos de estos multimillonarios es el Estado, y no el mercado.

(...) El ensayo más interesante que he leído en mucho tiempo (...) se llama Poor Economics y sus autores son Abhijit Banerjee y Esther Duflo, dos profesores del Instituto Tecnológico de Massachusetts. (...).

Los autores (...) son escépticos frente a afirmaciones no sustentadas en datos verificables y son obsesivos en obtener información directamente de los protagonistas del libro: las personas que ganan (y deben vivir) con un dólar al día. Banerjee y Duflo recurren a estadísticas, observaciones, entrevistas y a experimentos controlados que someten a pruebas empíricas las presunciones que se tienen sobre las causas de la pobreza o en las que se basan las políticas gubernamentales destinadas a ayudar a los pobres. Su mensaje central es que estas políticas muchas veces fracasan porque se fundamentan en suposiciones erradas con respecto a los pobres, sus circunstancias y su conducta.

(...) Los datos que Banerjee y Duflo recogieron en 18 países revelan que la comida representa entre el 36% y el 79% del consumo de los pobres que viven el campo, y entre el 53% y el 74% de quienes viven en las ciudades. Y por cada 1% de aumento en sus ingresos, solo el 0,67% lo consumen en comida. Y ese aumento no se destina a obtener más calorías, sino calorías que saben mejor: "Los pobres gastan el 7% de su presupuesto total en azúcar, que como fuente de calorías es más caro que los granos y carece de valor nutricional". (...) Cada año mueren 9 millones de niños antes de cumplir cinco años y, de estos, uno de cada cinco muere de diarrea. Son los hijos de quienes viven con un dólar al día. Muchas de estas muertes podrían ser evitadas si se usaran más ampliamente soluciones de rehidratación oral, cuyos ingredientes básicos son sal y azúcar. Sin embargo, esto no pasa. En la India, un tercio de los niños menores de cinco años con diarrea nunca recibe rehidratación oral.

(...) Su conclusión es que la conducta de los pobres responde a incentivos, depende de la información que tienen (con frecuencia insuficiente o errada) y al muy racional manejo que hacen de los enormes riesgos que enfrentan.

No; no son distintos del resto de nosotros. Pero hasta ahora los hemos tratado como si lo fuesen. (...)

Moisés Naím, fragments de "Lea este libro" a El País, 13.3.2011
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