dilluns, de febrer 11, 2013

Eugenio Trías, sense límit


La muerte es el paradigma mismo de todo desgarramiento y desaveniencia. es la sustantivación de la arritmia que actúa como trágica cesura (...). La nada hace acto de presencia en el cerco del aparecer infestándolo de nihilidad. El límite, en su abrupta presencia delirante, absorbe y funde en él mismo el existir, quebrándolo por entero. El limes desaparece. (...)

La muerte (...) es la revelación de lo que de ese faltar del límite resulta: la nada. (...)  La muerte, al revelar la nada, es la gran prueba de la ética fronteriza. En la anticipación de la muerte, alumbrada por la experiencia del vértigo o de la angustia, la muerte reta e incita al fronterizo a un "vaciado" respecto a su propia voluntad relativa a ser sujeto. (...)

Desde la ética fronteriza, por el contrario, la muerte y la nada que ésta anuncia, abren la posibilidad (escatológica, futura) de un evento espiritual en el que se den cita, en la frontera del mundo, el fronterizo con su auténtico sí-mismo (su dáimon propio). la anticipación de ese evento contituye la genuina experiencia espiritual. Ésta es solo posible adelantándose a la propia muerte, y a la nada que ésta trae consigo, a través de una despotenciación y vaciado de la expresa voluntad del sujeto.

(...)  O el vaciado general de ese ego cuyo núcleo de mismidad auto-reflexiva es convertido (...) en fundamento de la propia existencia (...)

Sólo un existente mortal que habita en la frontera del mundo puede, en razón de este terrible peaje, constituirse en ser libre. (...) Un futuro que está siempre por llegar, cuya condición advenidera no puede darse jamás en "presente". Un futuro que no puede presentarse.

Eugenio Trías, La razón fronteriza, Círculo de Lectores, Barcelona 2004 (1999), pp. 125-128.
Foto: La Vanguardia
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