dimecres, març 07, 2007

Plaça Cristina Kaufmann | 'Low cost life'

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Plaça Cristina Kaufmann
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Al darrer Ple municipal l'Ajuntament va decidir dedicar una placeta a la germana Cristina Kaufmann, que morí l'any passat a Mataró, ciutat on vivia i on hi tenia força amics. L'acord també inclou espais pel general Josep Moragues i pel Voluntariat. De Kaufmann ja n'he parlat aquí un parell de vegades. Una anècdota: ara fa uns mesos, llegint la introducció que Carles Guillén feia de l'antologia poètica de Jordi Guardans (Els àngels i el perill, Ed. Emboscall, Vic, 2006), em va fer gràcia comprovar l'amistat i la influència que aquesta carmelita va tenir també sobre el poeta, a qui deia que "avui dia a Sant Joan de la Creu i Santa Teresa els visitaria el psiquiatra i anirien de clozapina". En tot cas, aquesta entrada al nomenclàtor de la seva ciutat d'acollida, crec que és una senzilla manera de retre homenatge al seu mestratge.
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M'ha agradat molt un article que signa Salvador Cardús avui a La Vanguardia sobre les teories de Massimo Gaggi i Edoardo Narduzzi sobre l'emergència i creixement d'una classe socal (mileurista, que es diu) acostumada als productes de baix cost i amb un baix perfil crític i polítici diametralment oposada als interessos de la classe mitjana, que es veuria reduïda. Us en poso alguns fragments.
  • El ensayo de estos dos italianos narra el fin no sólo de una clase social, sino de la sociedad que la ha hecho posible, y analiza con mucha lucidez este nuevo mundo, "un universo infraideologizado, decidido a procurarse bienes y servicios en el proveedor mundial que ofrezca las condiciones más ventajosas".
  • Y es que en cuanto uno empieza a observar las conductas individuales y los cambios institucionales a través del cristál del low cost, todo parece encajar. Por poner un ejemplo, quizás el aumento de la abstención electoral y la desafección política podrían hallar aquí una buena explicación.
  • La participación democrática ha estado estrechamente vinculada a la consolidación de las clases medias y éstas al éxito de un proyecto político basado en un Estado de bienestar a cambio del cual se conseguía estabilidad y legitimación para el sistema político. En cambio, esa nueva clase de masas, de rentas medias y bajas pero con acceso a bienes y servicios de bajo coste -los que ofrecen Ikea, Ryanair, Zara o Corporación Dermoestética, por poner sectores bien distintos-, parece desentenderse de la Administración pública y no le importa que disminuya la calidad de ciertos servicios siempre que aumenten en cantidad. Otro caso que podría verse bajo el prisma de la sociedad low cost es el de la grave crisis en la que ha entrado la prensa de pago, la cual ofrece una información y análisis excesivos para una nueva clase que se contenta con esos otros informativos televisivos de corte social -por decirlo eufemísticamentellenos de "sucesos, espectáculos y curiosidades".
  • El problema ya no es que el ascensor social funcione, sino que alguien quiera utilizarlo para subir más allá del primer piso.
  • Lo que sí señalan los autores de El fin de la clase media es la disolución de esta clase que apenas habrá duradc, una cincuentena años en favor de la aparición, por una parte, de lo que dan en llamar una burguesía del conocimiento compuesta por tecnócratas can alta remuneración y, por otra, de esta clase de masas, consumidora poco exigente, sin referentes culturales ni sociales, despolitizada y sin apenas ideología, además de poco centrada en las tradicionales agencias de socialización, como la propia familia o el sistema educativo. Para Gaggi y Narduzzi, la nueva sociedad postindustrial (...) no permitirá identificar a un sujeto colectivo que represente con clarigad el interés general.
  • Los autores del libro, muy optimistas, esperan y propugnan un "neohumanismo de la sociedad de bajo coste". Lo que me preocupa es que no sea, también, un humanismo barato.
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